Desde febrero, en Quilmes se iniciará una campaña de vacunación contra la leptospirosis. En este marco, el Ministerio de Salud bonaerense distribuirá en el Partido más de 20 mil dosis que la Comuna aplicará en diversos puntos de la ciudad. Quilmes es uno de los distritos donde es muy frecuente la aparición de afectados por esa enfermedad debido a la cercanía del río, el ascenso de las napas, los pastizales y la cantidad de asentamientos precarios. Como antecedente, el mayor brote se dio en abril de 2001, cuando hubo tres muertos y 83 vecinos infectados.
"En una primera etapa vamos a hacer una tarea de promoción y sensibilización en la comunidad para luego llevar la vacuna", explicó Mario Masana Wilson, director de Epidemiología del Ministerio de Salud provincial. Para saber dónde y cuándo los vecinos pueden recibir la vacuna, se puede llamar de lunes a viernes de 8 a 14, a la Secretaría de Salud local al 4253-2157.
La leptospirosis es una enfermedad infecciosa que se transmite de los animales (centralmente roedores, perros, cerdos y vacas) a las personas, quienes contraen la enfermedad al entrar en contacto con el agua o alimentos mojados con la orina contaminada. Los síntomas más habituales, que suelen manifestarse una semana después de producido en contagio, son fiebre, dolores de cabeza y musculares; y puede desencadenar otras patologías como meningitis, neumonía y miocarditis.
Entre las medidas preventivas, el Ministerio de Salud provincial aconseja "no tocar la orina de animales domésticos; y mantener patios y baldíos sin basura, escombros y malezas". También se sugiere vacunar a las mascotas contra la leptospirosis, impedir la acumulación de aguas pluviales en las casas y no bañarse en aguas contaminadas.
Por MN. Publicada en Clarín Zonal el jueves 22/01/09
jueves, 22 de enero de 2009
En Quilmes, el ruego por el médico trasplantado sigue sonando fuerte

Es una paradoja: una persona solidaria por esencia y acostumbrada a dar vida ajena, llegó a estar grave por falta de un donante. A mediados de diciembre, el país se conmovió por el caso del ginecólogo y obstetra Jorge Rodríguez Kissner (47 años), necesitado de un corazón tras sufrir una miocarditis. Mucha gente en el país rezó por su salud, pero en un rincón del conurbano, esa plegaria se escuchó mucho más fuerte.
Es que el médico es muy querido en Quilmes, su ciudad natal y donde vivió hasta hace poco, antes de mudarse a Gutiérrez, en Berazategui. Es más, los vecinos de su barrio no festejaron ruidosamente la llegada del Año Nuevo, como un homenaje a Jorge. El 4 de enero fue trasplantado en la Fundación Favaloro, después de estar más de 20 días en emergencia nacional. Los médicos --48 horas después-- informaron que Jorge había rechazado el órgano. Volvió la angustia. Pero milagrosamente empezó a recuperarse y hoy hay una esperanza. Desde que se recibió como médico hace 17 años, siempre luchó por la vida de los demás. Su trabajo como obstetra y ginecólogo en el Hospital Evita Pueblo de Berazategui lo hizo partícipe de cientos de nacimientos. "Querido doctor: vos trajiste a mis niños al mundo, cómo no adorarte. No tengo más que palabras de agradecimiento y afecto hacia vos y rezos constantes", describe Analía Verónica, una de sus pacientes.
Y todos los días de vigilia en que familiares, amigos y desconocidos estuvieron frente a la clínica, una pancarta resumía el mensaje esperanzador: "Fuerza Jorge. Quilmes está con vos", junto a un escudo del QAC. Por ejemplo, el padre Luis Farinello (a cargo de la Iglesia Nuestra Señora de Luján, ubicada en Primera Junta y Lavalle) encabezó una cadena de oración.
Jorge tiene 47 años y es padre de dos nenas (6 y 10) y de un varón (5). Se recibió en la Universidad Nacional de La Plata. Fue residente y jefe de residentes del porteño Hospital Fernández y actualmente se desempeña como jefe de planta en el Hospital Evita Pueblo de Berazategui.
"Es un hombre sano; no fuma, no toma, trabaja todo el día en el hospital y ama su profesión. El virus le afectó el corazón en forma fulminante, lo dejó totalmente inutilizado", explicó su esposa Gabriela Sáez, quien junto a la hermana de Jorge --Paula-- fue la voz que se sigue escuchando.
Sus pacientes lo extrañan. "La tranquilidad que me da el doctor Jorge es única; él estuvo en el embarazo de mi primera hija Sofía, en estos cuatro años de controles, y ahora en los seis primeros meses de mi segundo embarazo", cuenta Valeria Báez, quien obviamente debió recurrir a otro profesional.
La movilización fue masiva. "Un corazón para Jorge" fue el lema. Todo sumó. Una caravana de más de 50 autos que recorrió las calles desde la Fundación Favaloro hasta el Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Una ceremonia interreligiosa oficiada por el rabino Daniel Goldman y el propio Farinello.
Otra de sus pacientes, Andrea, cuenta que estaba en la casa de su suegro en Florencio Varela cuando su marido le avisó que había aparecido un corazón para Rodríguez Kissner. "Miré hacia el cielo emocionada, con las manos elevadas y unidas, me agaché, besé el pasto y salí corriendo a los gritos. La gente me miraba a lo lejos, como a una loca. Me sentí feliz, como toda mi familia", relata.
Por MN. Publicada en Clarín Zonal el jueves 22/01/09
martes, 13 de enero de 2009
Hiponatremia: cuando el agua en exceso enferma
Los beneficios del agua para el organismo son múltiples e indudables pero, ¿qué sucede cuando se toma líquido en exceso? El peligro de las dietas hipocalóricas basadas en agua.
Por seguir un régimen que recomienda beber al menos cuatro litros de agua en un día para adelgazar rápido, murió recientemente una mujer inglesa de 40 años. Jacqueline Henson había tomado cuatro litros de agua en menos de dos horas, en el marco de esta dieta que limita las calorías diarias a 500, en lugar de las 2000 aconsejadas.
El caso levantó dudas y sospechas, ¿cuánta agua habría que tomar al día? El Dr. Sebastián Sevilla, médico clínico del Hospital Universitario Austral, comienza por reforzar la idea de que el agua es vital para el funcionamiento del organismo: “Al menos el 50% del cuerpo está constituido por agua, esto incluye por ejemplo el contenido celular y el plasma de la sangre”.
Pero cuando el agua se bebe en exceso, son varios los problemas que pueden aparecer. En primer lugar, el Dr. Sevilla advierte que existe un equilibrio eléctrico en el organismo. “Los minerales y otras sustancias tienen cargas negativas y positivas que conviven en un equilibrio de electroneutralidad. Cuando se rompe esta balanza, se producen trastornos muy importantes en la función de los órganos”, explica. “El agua y los electrolitos (las sustancias con carga) se mueven conjuntamente: el exceso de agua interfiere en el mantenimiento de este balance. Si se pierde mucho sodio o mucho potasio, por ejemplo, se puede perder este equilibrio”. El quiebre en la electroneutralidad puede haber sido uno de los motivos de la muerte de Henson, debido a la disminución de sodio, un mineral que se diluye en el agua que ingerimos.
“Dietas como la mencionada, hipocalórica y basada en agua, malnutren —resalta el Dr. Sevilla—. No hay ingesta calórica ni reposición de minerales, pero se incorpora mucha agua, una combinación que favorece el desequilibrio”.
En segundo lugar, el Dr. Sevilla puntualiza otra cuestión importante: si bien la capacidad del organismo de manejar el líquido es muy eficiente, tomar agua en gran exceso puede “sobrepasar” esta regulación y causar “hiponatremia”. Se produce un edema o inflamación por acumulación de agua en las células. “El mecanismo que causa la hiponatremia debe corregirse para evitar su progresión rápida porque puede derivar en edema cerebral”, avisa. Afirma que el trastorno es “rarísimo de ver si no se padece ningún problema cardíaco o renal que limite la eliminación de agua y, en consecuencia, aumente la retención excesiva de líquidos. Cuando el organismo funciona normalmente, elimina sin problemas el exceso de agua”.
La medida justa
La falta de agua también resulta aún más problemática para el cuerpo. La deshidratación, principalmente en verano, es una de las causas más frecuentes de hospitalización entre los ancianos. “Perdemos agua constantemente por medio de la perspiración (respiración de la piel), la transpiración y las excreciones. Si no se repone, nos deshidratamos”, señala el Dr. Sebastián Sevilla.
Este mal puede producir desde decaimiento, taquicardia y fiebre, hasta por ejemplo insuficiencia renal y, si no se soluciona a tiempo, la muerte. Por esto, el clínico recomienda estar “normohidratados”: “Aconsejamos beber entre 2 y 2,5 litros de agua u otras bebidas e infusiones por día, de manera repartida, no de golpe. El cálculo se deduce de los ml/kg que pesa la persona. Este es el promedio para una persona sana, pero se ajusta a cada caso”.
“Hay que tomar la cantidad de agua necesaria; sabemos que es malo tanto tomar menos de lo requerido como tomarla en exceso”, termina.
Por seguir un régimen que recomienda beber al menos cuatro litros de agua en un día para adelgazar rápido, murió recientemente una mujer inglesa de 40 años. Jacqueline Henson había tomado cuatro litros de agua en menos de dos horas, en el marco de esta dieta que limita las calorías diarias a 500, en lugar de las 2000 aconsejadas.
El caso levantó dudas y sospechas, ¿cuánta agua habría que tomar al día? El Dr. Sebastián Sevilla, médico clínico del Hospital Universitario Austral, comienza por reforzar la idea de que el agua es vital para el funcionamiento del organismo: “Al menos el 50% del cuerpo está constituido por agua, esto incluye por ejemplo el contenido celular y el plasma de la sangre”.
Pero cuando el agua se bebe en exceso, son varios los problemas que pueden aparecer. En primer lugar, el Dr. Sevilla advierte que existe un equilibrio eléctrico en el organismo. “Los minerales y otras sustancias tienen cargas negativas y positivas que conviven en un equilibrio de electroneutralidad. Cuando se rompe esta balanza, se producen trastornos muy importantes en la función de los órganos”, explica. “El agua y los electrolitos (las sustancias con carga) se mueven conjuntamente: el exceso de agua interfiere en el mantenimiento de este balance. Si se pierde mucho sodio o mucho potasio, por ejemplo, se puede perder este equilibrio”. El quiebre en la electroneutralidad puede haber sido uno de los motivos de la muerte de Henson, debido a la disminución de sodio, un mineral que se diluye en el agua que ingerimos.
“Dietas como la mencionada, hipocalórica y basada en agua, malnutren —resalta el Dr. Sevilla—. No hay ingesta calórica ni reposición de minerales, pero se incorpora mucha agua, una combinación que favorece el desequilibrio”.
En segundo lugar, el Dr. Sevilla puntualiza otra cuestión importante: si bien la capacidad del organismo de manejar el líquido es muy eficiente, tomar agua en gran exceso puede “sobrepasar” esta regulación y causar “hiponatremia”. Se produce un edema o inflamación por acumulación de agua en las células. “El mecanismo que causa la hiponatremia debe corregirse para evitar su progresión rápida porque puede derivar en edema cerebral”, avisa. Afirma que el trastorno es “rarísimo de ver si no se padece ningún problema cardíaco o renal que limite la eliminación de agua y, en consecuencia, aumente la retención excesiva de líquidos. Cuando el organismo funciona normalmente, elimina sin problemas el exceso de agua”.
La medida justa
La falta de agua también resulta aún más problemática para el cuerpo. La deshidratación, principalmente en verano, es una de las causas más frecuentes de hospitalización entre los ancianos. “Perdemos agua constantemente por medio de la perspiración (respiración de la piel), la transpiración y las excreciones. Si no se repone, nos deshidratamos”, señala el Dr. Sebastián Sevilla.
Este mal puede producir desde decaimiento, taquicardia y fiebre, hasta por ejemplo insuficiencia renal y, si no se soluciona a tiempo, la muerte. Por esto, el clínico recomienda estar “normohidratados”: “Aconsejamos beber entre 2 y 2,5 litros de agua u otras bebidas e infusiones por día, de manera repartida, no de golpe. El cálculo se deduce de los ml/kg que pesa la persona. Este es el promedio para una persona sana, pero se ajusta a cada caso”.
“Hay que tomar la cantidad de agua necesaria; sabemos que es malo tanto tomar menos de lo requerido como tomarla en exceso”, termina.
viernes, 9 de enero de 2009
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