En nuestro país hay un subdiagnóstico de dicha enfermedad, ya que muchas personas celíacas aún no lo saben. Se calcula que 1 de cada 100 personas es celíaca.
La celiaquía es una enfermedad intestinal que afecta el intestino delgado de las personas que se desencadena por la ingesta de alimentos que contienen GLUTEN. El gluten está presente en el trigo, avena, cebada y centeno, es por eso que lo reconocemos por la sigla TACC.
La enfermedad celíaca puede mantenerse clínicamente silenciosa e incluso en situación de latencia con mucosa intestinal inicialmente normal consumiendo gluten en algunos sujetos genéticamente predispuestos.
El mayor problema para un paciente celíaco es que en el mercado muchísimos productos contienen gluten. Los síntomas más comunes en los adultos son diarrea crónica (más frecuente), pérdida de peso, distensión abdominal, dolor abdominal recurrente, malestar y cansancio.
En el caso de los niños se manifiesta con trastornos del desarrollo, baja estatura, pérdida de peso, vómitos, dolor abdominal recurrente, diarrea crónica, atrofia muscular, intestino irritable y mal humor.
El tratamiento para el celíaco consiste en realizar una dieta LIBRE DE GLUTEN: Dentro de los alimentos prohibidos podemos mencionar los más comunes que son: el pan, pan rallado, pastas, pizza, empanadas, tartas, galletitas, cerveza.
Existen alimentos dudosos que puede que contengan o no gluten según la marca de elaboración. Entre ellos encontramos los quesos, enlatados, dulce de leche, chocolate, papas fritas, golosinas, pasta dental, helados
Y por último, los alimentos seguros que no hay peligro ya que no contienen gluten. Los mismos son: las frutas, verduras, carne, pollo, pescado, aceite, miel, frutos secos, lácteos, arroz, choclo.
Además de cuidar que la alimentación sea “libre de gluten” la licenciada María Fernanda Leis, del Consultorio de Endocrinología y Metabolismo Dr. Eduardo Faure & Equipo, enfatizo la importancia de tener en cuenta la “contaminación cruzada”. Esto quiere decir que existen alimentos que son libres de gluten que al estar en contacto con otros que sí poseen gluten se pueden contaminar. Es por eso que los utensilios y las mesadas deben estar sumamente limpias y no se deben mezclar con otros alimentos que sí contengan gluten.
En el entorno familiar, siempre es recomendable cocinar primero para la persona celíaca y luego, para el resto. Si hay dudas de contaminación en hornos, se puede aislar las preparaciones en papel de aluminio.
La industria alimentaria utiliza el gluten para mejorar la calidad de sus productos, es por eso que uno debe leer atentamente el rótulo de los alimentos para poder identificar cual es inocuo y cuál no. En el supermercado, cuando los celíacos quieren comprar alimentos “aptos para celíacos” se encuentran con la dificultad de que muy pocos productos informan si contienen o no gluten.
Sugerencias para cuando un paciente celiaco come fuera de su casa:
- Cuidar que las migas de la panera no caigan en el plato. Si es así solicite un cambio.
- Siempre el jugo de frutas es mejor si es natural, recién exprimido y sin agregados de jugos artificiales.
- Se recomienda identificar y seleccionar previamente restaurantes que tengan un menor riesgo de contaminación cruzada como por ejemplo los que ofrecen carnes o pescados a la parrilla, papas cocidas, etc.
- No pedir platos potencialmente riesgosos como guisos, salsas, sopas, embutidos.
- Como postre se pueden pedir frutas frescas o flanes, siempre y cuando se elaboren solo con leche y huevos.
- Si tiene dudas en la forma de preparación o de los ingredientes del plato elegido, pregunte cuantas veces sea necesario o directamente no lo consuma.
Asesoró Lic. María Fernanda Leis, del Consultorio de Endocrinología y Metabolismo Dr. Eduardo Faure & Equipo Nutricionista
M.N. 3656
miércoles, 22 de febrero de 2012
viernes, 17 de febrero de 2012
Tos convulsa: importancia de la prevención durante el embarazo
La tos convulsa es una enfermedad infecciosa aguda de la vía respiratoria altamente contagiosa. La sintomatología varía desde formas leves a severas. También es llamada coqueluche o tos ferina, y es causada por una bacteria llamada Bordetella pertussis. El contagio se da por contacto directo, a través de la saliva, la tos o el estornudo. Desde el contagio hasta la aparición de síntomas transcurren habitualmente entre 1 y 2 semanas. Comienza con tos seca y puede persistir por meses.
En la década del sesenta, a partir de la introducción de la vacuna contra la tos convulsa, se produjo un marcado descenso del número de enfermos. Sin embargo desde el año 2004 en la Argentina y en el mundo hay una reemergencia de esta enfermedad. Esto se debe a que tanto la vacunación como la enfermedad no otorgan inmunidad duradera. La falta de refuerzos de vacuna es responsable de que los adolescentes y adultos jóvenes sean la principal fuente de contagio para los niños pequeños.
La vacunación durante el embarazo: su importancia
Frente a la situación epidemiológica actual de brote de coqueluche o tos convulsa que repercute en un aumento de la mortalidad en niños pequeños (específicamente en menores de cuatro meses), el Ministerio de Salud junto a un grupo de expertos consultados decidió la incorporación desde febrero del 2012 de un refuerzo de vacuna contra la coqueluche con vacuna triple (dTap: Difteria, Tétanos y Pertussis) acelular a partir de las 20 semanas de edad gestacional, en reemplazo de la dT (difetria-tétanos) que se utilizaba anteriormente.
La vacunación a mujeres embarazadas plantea proteger el binomio madre-hijo, el pasaje de anticuerpos fabricados por la madre dentro del útero materno. Si bien estos anticuerpos no son duraderos, le permiten protegerse durante los primeros meses de vida hasta que fabrique sus propios anticuerpos a través de la vacunación.
Las mujeres que no la hayan recibido durante el embarazo, deben recibir una dosis de dTap antes del egreso de la maternidad.
Bebés pequeños: los más afectados
Si bien afecta a todos los grupos de edad, los menores de 1 año y especialmente los menores de 3 meses constituyen el grupo de mayor riesgo. Las complicaciones más importantes son la neumonía, las neurológicas (convulsiones y encefalopatía por falta de oxigenación adecuada del cerebro), y las condiciones asociadas a los efectos que la fuerza de la tos puede ocasionar como: neumotórax, sangrado por la nariz, hematoma intracraneal, hernia y prolapso rectal. Los niños desnutridos tienen mayor riesgo de complicaciones, ya que la severidad de la tos les impide alimentarse, y esto muchas veces es agravado por los vómitos que suelen acompañar el final de los accesos de tos.
La enfermedad es más grave en los primeros meses de vida, particularmente en niños prematuros, no vacunados o que no hayan terminado de recibir las 3 primeras dosis, que se dan a los 2, 4 y 6 meses de vida.
Vacunación del adulto: fundamental para el cuidado de los más pequeños
Esto se debe a que en los adultos la coqueluche suele presentarse con síntomas atípicos, no son diagnosticadas tempranamente y se convierten en fuente de contagio para los convivientes. Para interrumpir la transmisión de esta enfermedad es necesario cumplir con el calendario de vacunación en los niños*, y un refuerzo de vacuna triple acelular (dTap) para los adultos que conviven con niños menores de 6 meses, ya que de esta manera se trata de proteger a los más vulnerables.
* Está incluida en la pentavalente (DPT-HB-Hib) que se aplica a los 2, 4 y 6 meses y en la cuádruple bacteriana (DPTHib) que se aplica a los 18 meses. En el refuerzo de los 6 años se incluye en la triple bacteriana (DTP) y en el de los 11 años en la vacuna triple bacteriana acelular (DTap).
Síntomas y consecuencias
La infección se caracteriza por presentar accesos de tos violenta, espasmódica con sensación de asfixia que terminan con un ruido estridente (tos convulsiva o convulsa) durante la inspiración, y sin fiebre. Le siguen episodios de tos repetitiva que terminan con una inspiración profunda y vómitos. Los niños pequeños pueden tener paros momentáneos de la respiración con coloración azulada de piel. Esta falta de oxigenación adecuada puede ocasionar graves consecuencias para la salud.
Recomendación
La coqueluche o tos convulsa es una enfermedad que puede ser grave y se previene a través de la vacunación. Si alguien de nuestra familia presenta alguno de los síntomas de la enfermedad, consulte inmediatamente al médico. Se administrará vacuna lo más pronto posible a los expuestos no vacunados o incompletamente vacunados y se separará a los casos sospechosos de los lactantes y niños de corta edad, especialmente los no inmunizados, hasta que los pacientes hayan recibido por lo menos 5 días de antibióticos.
*Asesoró: Dra. Liliana Vázquez , Médica infectóloga, MN 67434, Miembro de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP)
En la década del sesenta, a partir de la introducción de la vacuna contra la tos convulsa, se produjo un marcado descenso del número de enfermos. Sin embargo desde el año 2004 en la Argentina y en el mundo hay una reemergencia de esta enfermedad. Esto se debe a que tanto la vacunación como la enfermedad no otorgan inmunidad duradera. La falta de refuerzos de vacuna es responsable de que los adolescentes y adultos jóvenes sean la principal fuente de contagio para los niños pequeños.
La vacunación durante el embarazo: su importancia
Frente a la situación epidemiológica actual de brote de coqueluche o tos convulsa que repercute en un aumento de la mortalidad en niños pequeños (específicamente en menores de cuatro meses), el Ministerio de Salud junto a un grupo de expertos consultados decidió la incorporación desde febrero del 2012 de un refuerzo de vacuna contra la coqueluche con vacuna triple (dTap: Difteria, Tétanos y Pertussis) acelular a partir de las 20 semanas de edad gestacional, en reemplazo de la dT (difetria-tétanos) que se utilizaba anteriormente.
La vacunación a mujeres embarazadas plantea proteger el binomio madre-hijo, el pasaje de anticuerpos fabricados por la madre dentro del útero materno. Si bien estos anticuerpos no son duraderos, le permiten protegerse durante los primeros meses de vida hasta que fabrique sus propios anticuerpos a través de la vacunación.
Las mujeres que no la hayan recibido durante el embarazo, deben recibir una dosis de dTap antes del egreso de la maternidad.
Bebés pequeños: los más afectados
Si bien afecta a todos los grupos de edad, los menores de 1 año y especialmente los menores de 3 meses constituyen el grupo de mayor riesgo. Las complicaciones más importantes son la neumonía, las neurológicas (convulsiones y encefalopatía por falta de oxigenación adecuada del cerebro), y las condiciones asociadas a los efectos que la fuerza de la tos puede ocasionar como: neumotórax, sangrado por la nariz, hematoma intracraneal, hernia y prolapso rectal. Los niños desnutridos tienen mayor riesgo de complicaciones, ya que la severidad de la tos les impide alimentarse, y esto muchas veces es agravado por los vómitos que suelen acompañar el final de los accesos de tos.
La enfermedad es más grave en los primeros meses de vida, particularmente en niños prematuros, no vacunados o que no hayan terminado de recibir las 3 primeras dosis, que se dan a los 2, 4 y 6 meses de vida.
Vacunación del adulto: fundamental para el cuidado de los más pequeños
Esto se debe a que en los adultos la coqueluche suele presentarse con síntomas atípicos, no son diagnosticadas tempranamente y se convierten en fuente de contagio para los convivientes. Para interrumpir la transmisión de esta enfermedad es necesario cumplir con el calendario de vacunación en los niños*, y un refuerzo de vacuna triple acelular (dTap) para los adultos que conviven con niños menores de 6 meses, ya que de esta manera se trata de proteger a los más vulnerables.
* Está incluida en la pentavalente (DPT-HB-Hib) que se aplica a los 2, 4 y 6 meses y en la cuádruple bacteriana (DPTHib) que se aplica a los 18 meses. En el refuerzo de los 6 años se incluye en la triple bacteriana (DTP) y en el de los 11 años en la vacuna triple bacteriana acelular (DTap).
Síntomas y consecuencias
La infección se caracteriza por presentar accesos de tos violenta, espasmódica con sensación de asfixia que terminan con un ruido estridente (tos convulsiva o convulsa) durante la inspiración, y sin fiebre. Le siguen episodios de tos repetitiva que terminan con una inspiración profunda y vómitos. Los niños pequeños pueden tener paros momentáneos de la respiración con coloración azulada de piel. Esta falta de oxigenación adecuada puede ocasionar graves consecuencias para la salud.
Recomendación
La coqueluche o tos convulsa es una enfermedad que puede ser grave y se previene a través de la vacunación. Si alguien de nuestra familia presenta alguno de los síntomas de la enfermedad, consulte inmediatamente al médico. Se administrará vacuna lo más pronto posible a los expuestos no vacunados o incompletamente vacunados y se separará a los casos sospechosos de los lactantes y niños de corta edad, especialmente los no inmunizados, hasta que los pacientes hayan recibido por lo menos 5 días de antibióticos.
*Asesoró: Dra. Liliana Vázquez , Médica infectóloga, MN 67434, Miembro de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP)
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