Las especialistas nos ayudan a diferenciar entre la incontinencia (de origen orgánico) y la enuresis, una afección tan común como inadvertida. Recomendaciones acerca de cómo detectar cada caso y qué hacer ante su aparición. La vuelta a clases, un posible desencadenante.
*Asesoraron: Licenciada Anabella Racioppi y Licenciada Noemí Cecchi, Psicólogas del equipo de pediatría del Sanatorio de los Arcos
Sucede frecuentemente o casi a diario: los chicos mojan la cama. Si bien nos parece un incidente normal, la realidad es que es necesario estar atentos porque esta es la primera alerta acerca de una afección común, pero no por ello menos importante: la enuresis.
En principio, es importante diferenciar entre un episodio de enuresis y uno de incontinencia: esta última es la imposibilidad del pequeño de controlar esfínteres por algún motivo orgánico que excede a su voluntad y que puede surgir a raíz de infecciones urinarias, trastornos endocrinológicos o bien de estructuras anatómicas. En cambio, cuando hablamos de enuresis se trata de un impedimento o un efecto de un impedimento emocional con el mismo desencadenante: el niño no logra la contención. Es importante destacar que esta afección surge como consecuencia de una situación que el chico está viviendo y que no puede procesar. Es por ello que las especialistas remarcan la importancia de buscar e interpretar las causas de su aparición para erradicar el problema.
¿Qué es la enuresis?
Existen dos tipos: la enuresis primaria es la dificultad que tiene el niño para adquirir el control vesical, es decir, le resulta imposible controlar esfínteres y para ayudarlo se debe consultar a su pediatra de cabecera. La enuresis secundaria se diferencia de la primaria porque el pequeño ya había logrado la contención pero la pierde. Éste último es el caso más común y al que menos atención prestamos. Aparece generalmente entre los 5 y los 8 años de edad, aunque también puede afectar a los adultos, y al contrario de lo que pensamos, puede presentarse también de día. Las causas de su aparición son diversas dependiendo de las situaciones que el niño está atravesando: experiencias traumáticas, sentimientos de culpa, problemas de autoestima y ansiedad, entre otras. También puede evidenciarse como síntoma regresivo ante la llegada de un nuevo miembro de la familia.
¿Por qué ocurre?
Una vez descartado el origen orgánico del problema, sabremos que se trata de un caso de enuresis secundaria. Todo depende de la frecuencia con la que la cama amanece mojada. Es importante tener en cuenta que cuando un niño (independientemente de la edad que tenga) retrocede en sus conductas, está queriendo decirnos algo. Adopta esta forma de expresión involuntariamente y es su cuerpo el que habla por él logrando expresarse para llamar nuestra atención. En estos casos, es el adulto quien debe arbitrar los medios para intentar decodificar el mensaje junto con el niño y ayudarlo a resolver el problema buscando las causas que provocaron su aparición.
Los niños suelen presentar diversas reacciones ante las diferentes situaciones por las que atraviesan. El impacto emocional y sus reacciones dependerán de la edad, de las explicaciones que se les haya dado ante los cambios (mudanzas, duelos, nacimiento de un hermano, conductas violentas vividas en forma pasiva) y de las relaciones con su entorno.
¿Qué podemos hacer?
Prestar atención. Es el primer paso y es esencial para ayudar al niño a resolver esta situación. Estar atentos a los síntomas que presenta y no minimizarlos pensando que son habituales. Así nos será posible ver si el síntoma es pasajero, por ejemplo, cuando aparece como reacción ante una situación específica o si se repite varias veces ante desencadenantes externos. Por lo general, un episodio como mojar la cama se pasa por alto y se subestima, y éste configura el primer error. Debemos preguntarnos por qué sucede, buscar un patrón común de la respuesta e intentar cambiar aquello que lo esté afectando. Lo mejor será brindarle un lugar para que se exprese y nos cuente qué le está pasando. Es primordial conversar con él, preguntarle si está nervioso o inquieto por alguna situación en particular y estar atentos a sus reacciones cotidianas ante diferentes estímulos o si es una repetición frente a un mismo estímulo o situación. Si sucede que el origen del problema no se puede detectar con facilidad, el segundo paso será entonces consultar a un pediatra de confianza con quien se puede conversar y ver en qué caso es pertinente la consulta con un profesional del ámbito de la psicología ya que puede haber otros motivos de la afección que no sean observables a simple vista.
Un momento de cambio: el inicio de ciclo escolar.
El comienzo de clases ocurre luego de un tiempo en que el niño ha establecido un intercambio fluido con su familia durante una rutina más relajada como lo permite el verano, y debe modificar ese lazo. Pero también se agregan nuevos espacios y relaciones que hacen al cambio de su rutina diaria. En niños de jardín de infantes puede aparecer una cierta ansiedad o despertar cierto nivel de angustia susceptible de causar una enuresis que puede ser pasajera. En niños de edad escolar primaria del primer ciclo, los cambios de maestros, nuevos amigos y desafíos de aprendizaje pueden generar incertidumbre, también esperable en estas situaciones.
Posibles desencadenantes:
El nacimiento de un hermano
La separación de los padres
Peleas de pareja frente al niño
Falta de límites respecto a la hora y lugar en la que debe dormir el niño
Enfermedades que padezca algún familiar o el mismo niño
La muerte de un familiar un amigo y hasta una mascota
Retos de los padres
Nervios por el comienzo de una nueva etapa, por ejemplo el año escolar.
miércoles, 23 de marzo de 2011
jueves, 10 de marzo de 2011
VUELTA A CLASES: Prevenir contagios por Meningococo
La bacteria del meningococo es la causa de la enfermedad meningocóccica que afecta cada año a 500.000 personas en todo el mundo y puede manifestarse generalmente como meningitis y/o septicemia. Los menores de 4 años son el grupo de mayor riesgo para contraerla. Según la OMS , la mortalidad global de la meningitis meningocóccica alcanza un 10%. Se estima que entre el 5 y el 15% de la población es portadora del meningococo sin saberlo; la enfermedad meningocóccica puede producir secuelas neurológicas importantes y hasta conducir a amputaciones. Se previene con vacunación.
Comprar los útiles escolares, revisar el estado de los uniformes, reprogramar los horarios. Sin duda, la vuelta al colegio genera ansiedad y expectativa en el núcleo familiar a la vez que produce alegría y alivio de regresar al medio que tienen los chicos para socializar por excelencia: la escuela. Sin embargo, muchas veces puede generar preocupación por la salud de los hijos. En efecto, tanto el jardín como los colegios representan espacios de hacinamiento donde los más pequeños están expuestos a contraer distintas enfermedades como gripe, bronquitis, faringitis y otras más graves aunque menos frecuentes como es el caso de la enfermedad meningocóccica.
Además de ser una afección altamente transmisible, la enfermedad meningocóccica requiere de atención inmediata, ya que puede causar la muerte en menos de 24 horas. Por lo general, aparece en forma de casos esporádicos, aparentemente no relacionados entre sí, o en pequeños brotes endémicos. De acuerdo a estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la afección produce unos 500.000 casos y unas 50.000 defunciones al año en todo el mundo. Particularmente en América Latina, se reportan anualmente alrededor de 5.000 casos, de los cuales un 14% termina en muertes prematuras.
Enfermedad meningocóccica
Comúnmente se asocia al meningococo como el agente patógeno que produce únicamente meningitis. Sin embargo, es importante aclarar que la Neisseria meningitidis –nombre científico del meningococo – es la causa de la enfermedad menigocóccica que incluye la meningitis y la septicemia (multiplicación del microorganismo en la sangre que se evidencia con grandes áreas de sangrado bajo la piel), entre otras patologías.
Por su parte, la meningitis se caracteriza por la inflamación de los tejidos que recubren el cerebro y la médula espinal; la meningitis también es causada por otros agentes patógenos que incluyen bacterias y virus. Generalmente, la meningitis viral es reversible porque casi nunca pone en riesgo la vida y tiene menos secuelas. En contraposición, la meningitis bacteriana tiene como uno de los principales agentes patógenos al meningococo, y también a otras bacterias como son el neumococo y Haemophilus influenzae b, entre otras. En Argentina, se registran anualmente alrededor de 100 casos de meningitis producidos por meningococo.
Transmisión
Actualmente, se conocen por lo menos 12 serotipos de la bacteria Neisseria meningitidis; de ellos, los serogrupos A, B, C, Y y W135 son los que producen el mayor porcentaje de la enfermedad meningocóccica. El medio de transmisión del microorganismo es de persona a persona a través de gotitas respiratorias o por contacto directo y prolongado con las secreciones respiratorias de enfermos o de personas sanas portadoras.
Por otro lado, la Neisseria meningitidis sólo afecta a las personas y no tiene reservorio animal o ambiental para este microorganismo por lo que el control de la bacteria es posible si se controla la enfermedad en los humanos. La OMS estima que el 5 y el 15% de los niños y adultos jóvenes son portadores sanos de meningococos en la nasofaringe, lo que facilita la transmisión y el contagio.
Si bien la enfermedad meningocóccica puede afectar a personas de todas las edades, un estudio realizado por el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas Carlos Malbrán señala que en Argentina los niños entre 1 y 4 años fueron los que protagonizaron más aislamientos con un total de 600 casos en el período que va desde 1993 hasta 2005. Otro grupo etáreo con alto nivel de aislamiento son los infantes comprendidos entre los 5 y los 9 años de edad con 300 casos.
Secuelas y mortalidad
Después de una meningitis meningocócica, alrededor del 10-15% de los sobrevivientes sufren secuelas neurológicas importantes: trastornos mentales, sordera, parálisis y convulsiones. Por su parte, la septicemia puede producir necrosis amplias en los tejidos lo que en ocasiones puede conducir a amputaciones.
La mortalidad en la enfermedad meningocóccica depende de muchos factores pero es fundamental la precocidad del diagnóstico médico. Según datos de la Organización Mundial de la Salud , la mortalidad global de la meningitis meningocócica alcanza un 10%, mientras que la tasa de letalidad de la septicemia puede ser superior al 15-20%.
Prevención
La medida de prevención por excelencia de la enfermedad meningocóccica es la vacunación, sumada a la correcta higiene de manos como medida preventiva general para todo tipo de enfermedades.
El próximo mes estará disponible en el país una vacuna polisacárida conjugada que protege contra los serotipos A, C, Y y W135, indicada a partir de los 2 años de edad, con la que se ayudará a prevenir la enfermedad meningocóccica en los grupos que presentan riesgo incrementado de padecer la enfermedad entre los que se encuentran los niños más pequeños que hasta ahora no contaban con una vacuna antimeningocóccica tetravalente.
Fuente: Dirección médica sanofi pasteur
Comprar los útiles escolares, revisar el estado de los uniformes, reprogramar los horarios. Sin duda, la vuelta al colegio genera ansiedad y expectativa en el núcleo familiar a la vez que produce alegría y alivio de regresar al medio que tienen los chicos para socializar por excelencia: la escuela. Sin embargo, muchas veces puede generar preocupación por la salud de los hijos. En efecto, tanto el jardín como los colegios representan espacios de hacinamiento donde los más pequeños están expuestos a contraer distintas enfermedades como gripe, bronquitis, faringitis y otras más graves aunque menos frecuentes como es el caso de la enfermedad meningocóccica.
Además de ser una afección altamente transmisible, la enfermedad meningocóccica requiere de atención inmediata, ya que puede causar la muerte en menos de 24 horas. Por lo general, aparece en forma de casos esporádicos, aparentemente no relacionados entre sí, o en pequeños brotes endémicos. De acuerdo a estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la afección produce unos 500.000 casos y unas 50.000 defunciones al año en todo el mundo. Particularmente en América Latina, se reportan anualmente alrededor de 5.000 casos, de los cuales un 14% termina en muertes prematuras.
Enfermedad meningocóccica
Comúnmente se asocia al meningococo como el agente patógeno que produce únicamente meningitis. Sin embargo, es importante aclarar que la Neisseria meningitidis –nombre científico del meningococo – es la causa de la enfermedad menigocóccica que incluye la meningitis y la septicemia (multiplicación del microorganismo en la sangre que se evidencia con grandes áreas de sangrado bajo la piel), entre otras patologías.
Por su parte, la meningitis se caracteriza por la inflamación de los tejidos que recubren el cerebro y la médula espinal; la meningitis también es causada por otros agentes patógenos que incluyen bacterias y virus. Generalmente, la meningitis viral es reversible porque casi nunca pone en riesgo la vida y tiene menos secuelas. En contraposición, la meningitis bacteriana tiene como uno de los principales agentes patógenos al meningococo, y también a otras bacterias como son el neumococo y Haemophilus influenzae b, entre otras. En Argentina, se registran anualmente alrededor de 100 casos de meningitis producidos por meningococo.
Transmisión
Actualmente, se conocen por lo menos 12 serotipos de la bacteria Neisseria meningitidis; de ellos, los serogrupos A, B, C, Y y W135 son los que producen el mayor porcentaje de la enfermedad meningocóccica. El medio de transmisión del microorganismo es de persona a persona a través de gotitas respiratorias o por contacto directo y prolongado con las secreciones respiratorias de enfermos o de personas sanas portadoras.
Por otro lado, la Neisseria meningitidis sólo afecta a las personas y no tiene reservorio animal o ambiental para este microorganismo por lo que el control de la bacteria es posible si se controla la enfermedad en los humanos. La OMS estima que el 5 y el 15% de los niños y adultos jóvenes son portadores sanos de meningococos en la nasofaringe, lo que facilita la transmisión y el contagio.
Si bien la enfermedad meningocóccica puede afectar a personas de todas las edades, un estudio realizado por el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas Carlos Malbrán señala que en Argentina los niños entre 1 y 4 años fueron los que protagonizaron más aislamientos con un total de 600 casos en el período que va desde 1993 hasta 2005. Otro grupo etáreo con alto nivel de aislamiento son los infantes comprendidos entre los 5 y los 9 años de edad con 300 casos.
Secuelas y mortalidad
Después de una meningitis meningocócica, alrededor del 10-15% de los sobrevivientes sufren secuelas neurológicas importantes: trastornos mentales, sordera, parálisis y convulsiones. Por su parte, la septicemia puede producir necrosis amplias en los tejidos lo que en ocasiones puede conducir a amputaciones.
La mortalidad en la enfermedad meningocóccica depende de muchos factores pero es fundamental la precocidad del diagnóstico médico. Según datos de la Organización Mundial de la Salud , la mortalidad global de la meningitis meningocócica alcanza un 10%, mientras que la tasa de letalidad de la septicemia puede ser superior al 15-20%.
Prevención
La medida de prevención por excelencia de la enfermedad meningocóccica es la vacunación, sumada a la correcta higiene de manos como medida preventiva general para todo tipo de enfermedades.
El próximo mes estará disponible en el país una vacuna polisacárida conjugada que protege contra los serotipos A, C, Y y W135, indicada a partir de los 2 años de edad, con la que se ayudará a prevenir la enfermedad meningocóccica en los grupos que presentan riesgo incrementado de padecer la enfermedad entre los que se encuentran los niños más pequeños que hasta ahora no contaban con una vacuna antimeningocóccica tetravalente.
Fuente: Dirección médica sanofi pasteur
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Vacunación
martes, 1 de marzo de 2011
LA PROVINCIA COMENZÓ A VACUNAR CONTRA LA GRIPE A LOS TRABAJADORES DE LA SALUD
El ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires recibió las primeras 96.000 dosis de vacuna antigripal que, desde este año, se encuentra incorporada al Calendario Nacional de Vacunación, medida que garantiza, por primera vez, su gratuidad para todos los grupos de riesgo.
“De las 7 millones de dosis de vacuna antigripal que distribuirá el ministerio de Salud de la Nación, unos 3.200.000 están destinadas a la población de riesgo de la Provincia de Buenos Aires”, detalló el ministro de Salud provincial Alejandro Collia. Y agregó que hoy se inició la inmunización de los trabajadores de la salud.
Collia detalló, además, que durante la Campaña Antigripal 2011 “se aplicará la vacuna trivalente, que es la recomendada esta año por las Organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud porque, según se prevé, serán los de mayor circulación durante los meses de invierno”.
En concreto, la vacuna que se aplicará este año previene el virus pandémico A (H1N1), el A (H3N2) y el virus influenza B.
“El año pasado logramos una cobertura excelente de vacunación antigripal que permitió reducir a cero la circulación del virus de la gripe después de un 2009 signado por la pandemia de H1N1”, recordó Collia.
En tal sentido, Collia destacó que ese éxito se debió, en gran medida, “a la tarea conjunta de Nación y Provincia, y a la fuerte intervención del ministro Juan Manzur en la planificación de las campañas para que cada vacuna llegue a todos los rincones del país en tiempo y forma”.
QUIÉNES DEBEN VACUNARSE
A partir de hoy los trabajadores de la salud, que constituyen el primer grupo de riesgo por su alta exposición al virus y su responsabilidad en el cuidado de los enfermos, comenzaron a recibir la vacuna antigripal en forma gratuita en sus lugares de trabajo.
“A mediados de marzo será el turno de los niños de entre seis meses y dos años, embarazadas en cualquier trimestre de gestación y las puérperas que tengan bebés de hasta seis meses de vida”, explicó Luis Crovetto, director provincial de Medicina Preventiva.
Por otra parte, deberán vacunarse las personas de entre 2 y 64 años con factores de riesgo y los mayores de 65 años. A estos últimos, se adelantó, se los vacunará conjuntamente con la vacuna antineumocóccica polisacarida, con excepción de los que recibieron una dosis en los últimos 5 años.
En cuanto a los factores de riesgo para gripe, la cartera sanitaria recordó que incluye a la población que sufre enfermedades respiratorias crónicas, enfermedades cardiacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, pacientes oncohematológicos y trasplantados, obesos con IMC mayor a 40, diabéticos, pacientes con insuficiencia renal crónica en diálisis, menores de 18 años con retraso madurativo severo, personas con sindromes genéticos, enfermedades neuromusculares y malformaciones congénitas graves.
Crovetto aclaró que “los únicos pacientes que requieren orden médica para recibir la vacuna antigripal son los niños mayores de 2 años y adultos menores de 64 años que presenten factores de riesgo”.
“De las 7 millones de dosis de vacuna antigripal que distribuirá el ministerio de Salud de la Nación, unos 3.200.000 están destinadas a la población de riesgo de la Provincia de Buenos Aires”, detalló el ministro de Salud provincial Alejandro Collia. Y agregó que hoy se inició la inmunización de los trabajadores de la salud.
Collia detalló, además, que durante la Campaña Antigripal 2011 “se aplicará la vacuna trivalente, que es la recomendada esta año por las Organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud porque, según se prevé, serán los de mayor circulación durante los meses de invierno”.
En concreto, la vacuna que se aplicará este año previene el virus pandémico A (H1N1), el A (H3N2) y el virus influenza B.
“El año pasado logramos una cobertura excelente de vacunación antigripal que permitió reducir a cero la circulación del virus de la gripe después de un 2009 signado por la pandemia de H1N1”, recordó Collia.
En tal sentido, Collia destacó que ese éxito se debió, en gran medida, “a la tarea conjunta de Nación y Provincia, y a la fuerte intervención del ministro Juan Manzur en la planificación de las campañas para que cada vacuna llegue a todos los rincones del país en tiempo y forma”.
QUIÉNES DEBEN VACUNARSE
A partir de hoy los trabajadores de la salud, que constituyen el primer grupo de riesgo por su alta exposición al virus y su responsabilidad en el cuidado de los enfermos, comenzaron a recibir la vacuna antigripal en forma gratuita en sus lugares de trabajo.
“A mediados de marzo será el turno de los niños de entre seis meses y dos años, embarazadas en cualquier trimestre de gestación y las puérperas que tengan bebés de hasta seis meses de vida”, explicó Luis Crovetto, director provincial de Medicina Preventiva.
Por otra parte, deberán vacunarse las personas de entre 2 y 64 años con factores de riesgo y los mayores de 65 años. A estos últimos, se adelantó, se los vacunará conjuntamente con la vacuna antineumocóccica polisacarida, con excepción de los que recibieron una dosis en los últimos 5 años.
En cuanto a los factores de riesgo para gripe, la cartera sanitaria recordó que incluye a la población que sufre enfermedades respiratorias crónicas, enfermedades cardiacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, pacientes oncohematológicos y trasplantados, obesos con IMC mayor a 40, diabéticos, pacientes con insuficiencia renal crónica en diálisis, menores de 18 años con retraso madurativo severo, personas con sindromes genéticos, enfermedades neuromusculares y malformaciones congénitas graves.
Crovetto aclaró que “los únicos pacientes que requieren orden médica para recibir la vacuna antigripal son los niños mayores de 2 años y adultos menores de 64 años que presenten factores de riesgo”.
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